Sebastián Solís Chacano
Seremi del Trabajo y Previsión Social de Aysén
Las cifras económicas son indispensables para comprender la realidad de nuestra región. Pero existe una diferencia fundamental entre informar un dato y demostrar qué lo provocó. Esa distinción resulta especialmente importante cuando se afirma que Aysén ha perdido cerca de 1.600 puestos de trabajo desde que asumió el actual Gobierno.
Una cosa es comparar las estimaciones de personas ocupadas del trimestre diciembre de 2025 a febrero de 2026 con las de junio a agosto del mismo año. Es una comparación estadísticamente válida para describir una variación, pero insuficiente para explicar sus causas. Contrasta períodos de verano e invierno en una región donde distintas actividades económicas presentan una marcada estacionalidad laboral.
Además, hay una precisión que no es menor: una disminución en la estimación de personas ocupadas no equivale necesariamente al mismo número de despidos ni de puestos de trabajo eliminados. La ocupación también varía por ingresos y salidas de la fuerza laboral, cambios de actividad y otras condiciones del mercado del trabajo e inclusive como sabemos traslados de una región a otra.
Esto tampoco significa que vayamos a desconocer las dificultades. El último informe del Instituto Nacional de Estadísticas, INE, correspondiente a julio-agosto-septiembre de 2026, muestra una tasa de desocupación de 4,0%, una disminución interanual, es decir, en doce meses las personas ocupadas han disminuido en un 2,2% y una reducción de 2,9% de la fuerza de trabajo. Los 3 indicadores deben analizarse conjuntamente. La menor desocupación no reduce la preocupación por la caída de la ocupación, pero esta última tampoco permite determinar, por sí sola, las causas que la explican.
Para realizar una evaluación seria necesitamos observar períodos comparables, identificar los sectores afectados y distinguir los cambios propios de la actividad económica de los efectos atribuibles a decisiones específicas. La misma rigurosidad corresponde aplicar al crecimiento regional.
La Encuesta Nacional de Empleo (ENE) del INE entrega resultados por trimestres móviles. En Aysén, el empleo tiene una estacionalidad marcada, asociada al turismo, pesca y acuicultura, comercio, construcción y el clima: cada año alcanza su máximo en octubre-diciembre y baja a mediados de año, con una diferencia de 2,97 mil personas de diciembre versus julio. Comparar trimestres distintos mezcla ese vaivén con cambios reales; por eso, la variación anual compara siempre el mismo trimestre entre años (julio-septiembre de 2026 con julio-septiembre de 2025), anulando el efecto estacional.
En 2025, Aysén registró una expansión económica anual de 8,5%, impulsada especialmente por la acuicultura y la industria pesquera. Durante el segundo trimestre de 2026, en cambio, el Producto Interno Bruto regional disminuyó 4,2% respecto de igual período del año anterior. El Banco Central identificó como principales factores de esa contracción a la acuicultura y, en menor medida, a la construcción.
Es decir, uno de los sectores que contribuyó significativamente al crecimiento anterior también tuvo una incidencia decisiva en la contracción posterior. Esto no explica automáticamente la evolución del empleo, que requiere un análisis propio, pero sí demuestra la importancia de examinar la estructura productiva regional antes de atribuir resultados económicos exclusivamente a los cambios de administración.
La economía no reinicia sus ciclos cuando cambia un gobierno. Las inversiones, las decisiones de producción y la contratación de trabajadores responden a procesos que pueden extenderse durante meses o años. Por eso, la coincidencia entre una variación estadística y un período de gobierno no basta para demostrar una relación de causa y efecto.
Ya lo mencionaba en septiembre de 2025 el Banco Central en su Informe de Política Monetaria, IPoM, que el alza de los costos laborales ya estaba impactando negativamente al empleo en ese entonces. En este trimestre móvil, la cifra de desempleo nacional fue de un 9,8%, con lo cual ya sumamos 45 meses consecutivos con tasas nacionales sobre el 8%. Correspondientes a esta nueva administración, estamos llegando a los 8 meses, por lo tanto, venimos arrastrando un desempleo complejo desde antes del inicio del Gobierno del Presidente José Antonio Kast.
También se han planteado inquietudes sobre el precio de los combustibles, la continuidad de las obras y el presupuesto regional. Son preocupaciones legítimas, especialmente por las condiciones geográficas y los costos logísticos de Aysén. Sin embargo, reconocer esos problemas no significa que todos expliquen de la misma manera las variaciones recientes del empleo.
Para determinar el impacto laboral de un aumento de costos se requiere examinar su efecto en empresas y actividades específicas. Del mismo modo, una propuesta presupuestaria para 2027 no demuestra por sí sola las causas de una variación ocupacional registrada durante 2026.
Respecto de ese presupuesto, además, existe un antecedente reciente que debe incorporarse a la discusión: el gobernador regional Marcelo Santana informó un preacuerdo con el Ejecutivo para recuperar gran parte de los recursos inicialmente reducidos y facilitar la ejecución de inversiones. Su ratificación sigue pendiente, pero demuestra que la discusión presupuestaria permanece abierta y que se están desarrollando gestiones para abordar las necesidades regionales.
Frente al desafío laboral, tampoco corresponde omitir las acciones que ya se encuentran en marcha. En julio constituimos la Mesa Regional por el Empleo, liderada por la delegada presidencial regional Luz María Vicuña. Se estableció una meta inicial de 400 contrataciones entre julio y octubre. Durante julio y agosto, las iniciativas monitoreadas registraron 657 contrataciones, de las cuales 535 estuvieron asociadas a proyectos de inversión pública.
A ello se suma el Subsidio a la Contratación, administrado por SENCE. Al 5 de octubre, 40 empresas regionales ya recibían este beneficio, asociado a 61 trabajadores y trabajadoras que llevaban más de tres meses sin contrato formal. Junto a ello, ya son más de 400 las postulaciones a este subsidio para las empresas, es decir, 400 nuevas contrataciones. De igual manera, desde el 1 de octubre comenzó a operar el nuevo Subsidio Unificado al Empleo, con cerca de 1.000 trabajadores postulados y más de 15 empresas. Son resultados concretos de una herramienta destinada a incentivar la contratación de trabajadores que no tenían cotizaciones meses anteriores.
Adicional a ello, el Ministerio de Obras Públicas anunció una inversión adicional de $5.678 millones para ocho iniciativas regionales, con una proyección de 342 empleos. En este caso hablamos de inversión programada y oportunidades laborales previstas, cuya materialización corresponde seguir verificando.
Estos antecedentes tienen alcances distintos. Las contrataciones registradas, los subsidios pagados y los empleos proyectados no son indicadores intercambiables ni pueden sumarse como si representaran un incremento neto de ocupados. Precisamente por eso los presentamos de manera diferenciada.
Lo que sí permiten establecer es que existen instrumentos regionales de seguimiento, incentivos efectivos a la contratación formal y medidas de inversión destinadas a generar nuevas oportunidades. Su suficiencia y resultados deben evaluarse, pero desconocer su existencia tampoco contribuiría a un diagnóstico completo.
Aysén enfrenta desafíos que no se resuelven con una sola medida: dependencia de determinados sectores productivos, estacionalidad, costos logísticos, necesidad de inversión continua y dificultades para ampliar el empleo formal. Abordarlos requiere coordinación pública y privada, pero también una discusión que distinga problemas estructurales, decisiones de política económica y resultados comprobables.
Los desafíos regionales son múltiples, uno de ellos es la informalidad, cómo nos afectará la automatización y la irrupción de la inteligencia artificial, por ejemplo. En términos de fuerza laboral, tenemos un aumento entre las personas que no están buscando empleos y que inciden en su disminución, según el último informe del INE, que es una fotografía del momento, entre las respuestas de las mujeres aparecen razones de estudio, razones familiares permanentes -donde podrían estar las cuidadoras- y razones de jubilación, pensión. En el caso de los hombres, las razones que aluden principalmente son de estudio, razones de jubilación, pensión y razones de salud permanente, lo cual nos da un panorama para reflexionar.
Las autoridades tenemos la obligación de responder por nuestra gestión, reconocer las dificultades y dar cuenta de los avances. Esa misma exigencia de responsabilidad debe aplicarse a las conclusiones que se presentan ante la ciudadanía.
Porque identificar que el empleo disminuyó es un punto de partida. Explicar por qué ocurrió, qué responsabilidades están efectivamente acreditadas y cuáles son las medidas para revertirlo es un desafío que nos convoca a todos. Una cifra permite abrir esa discusión, no reemplazarla, ni menos explica sus causas, las que son ineludibles para un trabajo serio que de verdad genere desarrollo y bienestar en las familias de Aysén.
Cuando estuvo acá el ministro del Trabajo, Tomás Rau, afirmó que hay que volver a creer en Chile, volver a creer que juntos podemos impulsar la inversión, la contratación formal y el desarrollo de nuestra querida región. Porque acá es donde vivimos, tenemos a nuestras familias y todos queremos que nos vaya bien por el bien de la comunidad ¿o no? Los invito a aportar, a empujar juntos y con optimismo el carro del empleo formal.
