La iniciativa reunió a profesionales de protección especializada, justicia juvenil, salud y otras instituciones para profundizar en el impacto del trauma complejo y avanzar hacia intervenciones más oportunas e integrales.
Fortalecer las competencias de los equipos que trabajan con niños, niñas y adolescentes (NNA) en contextos de protección y justicia juvenil fue el objetivo de la II Jornada de Trauma Complejo, realizada en el Centro Cultural Coyhaique y organizada por la Secretaría Regional Ministerial de Desarrollo Social y Familia, a través de su Área de Niñez. Instancia que contó con la participación de cerca de 200 profesionales vinculados al trabajo con NNA, quienes pudieron adquirir nuevas herramientas y conocimientos.
El encuentro contó con la participación de la Delegada Presidencial Regional, Luz María Vicuña, profesionales del Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia y del Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil, además de representantes de distintas instituciones y especialistas.
“Como Gobierno tenemos un compromiso claro con la protección integral de niños, niñas y adolescentes. Para eso necesitamos un Estado presente, que sea capaz de trabajar de manera coordinada, de escucharse entre sus distintas instituciones y, sobre todo, de llegar a tiempo frente a las necesidades de quienes más lo necesitan”, resaltó la Seremi de Desarrollo Social y Familia, Luz Villegas.
Agregó que “esta iniciativa apunta justamente en esa dirección: fortalecer las competencias de nuestros equipos, incorporar nuevos conocimientos para abordar el trauma complejo y reforzar el trabajo conjunto entre las instituciones. Porque detrás de cada política pública hay niños, niñas, adolescentes y familias que esperan respuestas concretas, oportunas y especializadas”.
Desde el ámbito de la reinserción social juvenil, el director regional del Servicio de Reinserción Social Juvenil, Israel Villavicencio, destacó la importancia de comprender las experiencias adversas presentes en las trayectorias de vida de los jóvenes con quienes trabajan.
“Esta instancia nos permitió profundizar en la comprensión de las experiencias adversas presentes en las trayectorias de vida de los jóvenes con quienes trabajamos, así como relevar la importancia de brindar una protección reforzada y mejorar la coordinación entre instituciones, en favor de los procesos de restitución de derechos, el desistimiento del delito y una efectiva reinserción social”, señaló.
Uno de los temas abordados fue la importancia de incorporar una mirada sensible al trauma en los procesos de intervención. Esto supone reconocer las experiencias adversas que hay detrás de cada caso y avanzar no solo en la atención del daño, sino también en procesos de reparación, restitución de derechos y nuevas oportunidades.
En este sentido, la Dra. Natalia Álvarez, destacó la importancia del trabajo conjunto entre las distintas instituciones.
“Estas jornadas son fundamentales porque nos permiten mirar de manera integral las necesidades de niños, niñas y adolescentes que han vivido situaciones de vulneración. Es clave que salud, protección, educación y justicia juvenil compartamos nuestras miradas y construyamos una comprensión común, porque el trauma complejo puede afectar profundamente su desarrollo, su conducta y la capacidad de establecer vínculos sanos”.
Agregó que “el desafío es coordinarnos y evitar intervenciones fragmentadas, para que cada contacto con nuestro sistema sea una oportunidad de protección, reparación y desarrollo, fortaleciendo la resiliencia a través de los buenos tratos y los vínculos seguros”.
El enfoque intersectorial fue uno de los elementos centrales del encuentro. La Comisión Coordinadora de Protección Regional reúne a instituciones que intervienen en estos procesos desde distintos ámbitos, promoviendo una respuesta integral y oportuna.
La actividad contempló además exposiciones de la Dra. Andrea Godoy, psiquiatra infanto-juvenil, sobre el paradigma de los buenos tratos en la infancia, y del psicólogo Andrés Villafaña, jefe de carrera de Psicología de la Universidad de Aysén, quien abordó una mirada vincular y narrativa del trauma complejo.
