Cochrane-. En una ceremonia realizada en el Centro Cultural de la comuna, se concretó el reconocimiento a las Bordadoras del Baker como parte del Registro Nacional del Patrimonio Cultural Inmaterial de Chile, hito que releva una práctica ancestral profundamente vinculada a la identidad y memoria del territorio.
La actividad contó con la participación del alcalde (s) de Cochrane, Marcelo Haro Nowajenski, junto a la directora regional del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural en Aysén, Claudia Cantero Delgado, además de cultoras y comunidad local.
Este reconocimiento se enmarca en un proceso participativo impulsado por las propias bordadoras, quienes en 2025 lograron formalizar su ingreso al registro, tras años de trabajo orientado a visibilizar esta tradición que históricamente se desarrolló en el ámbito doméstico.
“Hoy estamos en este hito comunal que celebra y reconoce a las Bordadoras del Baker, quienes ingresaron al Registro de Patrimonio Cultural Inmaterial de nuestro país. Este es un reconocimiento que valida años de trabajo y que pone en valor el patrimonio presente en la comuna, proyectándolo hacia las nuevas generaciones”, señaló la directora regional del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, Claudia Cantero Delgado.
Durante la jornada, se reconoció a 19 bordadoras como cultoras de este patrimonio, destacando su rol en la preservación de esta práctica, así como su aporte a la identidad local. Por su parte, el alcalde de Cochrane, Patricio Ulloa Georgia, valoró el impacto de este reconocimiento tanto para las cultoras como para la comuna: “Para nosotros es un verdadero orgullo. Hoy las Bordadoras del Baker han sido reconocidas a nivel nacional por una práctica que durante muchos años se desarrolló de manera silenciosa desde sus hogares. Este reconocimiento refleja nuestra identidad y nuestras raíces, y como municipio vamos a seguir apoyando su trabajo para que este legado continúe vivo”, indicó.
Desde las propias bordadoras, el reconocimiento fue recibido como un paso clave en la visibilización de su trabajo y en la proyección de esta tradición: “Este es un gran logro que reafirma nuestra identidad. En cada bordado va nuestra historia, nuestras familias y nuestras raíces. Hoy existe entusiasmo por seguir trabajando y transmitir este conocimiento a las nuevas generaciones”, expresó Luisa Vargas, en representación de las cultoras.
En la misma línea, Nilda Pizarro Ganga destacó la importancia de proyectar este oficio hacia el ámbito educativo: “Este reconocimiento nos impulsa a seguir bordando y también a enseñar. Queremos llegar a la escuela y liceo para que esta tradición no se pierda y continúe en el tiempo”, afirmó.
Asimismo, Yara Gallardo Pizarro relevó el valor familiar y emocional del bordado: “Es una tradición que viene de nuestras madres y abuelas. Hoy verla reconocida a nivel nacional es muy emocionante y nos invita a que más personas se sumen a aprender y valorar este oficio”, señaló.
El ingreso de las Bordadoras del Baker al Registro Nacional del Patrimonio Cultural Inmaterial no solo representa un reconocimiento a nivel país, sino también un impulso para la protección, transmisión y valorización de esta práctica, potenciando a Cochrane como un territorio que resguarda su patrimonio cultural.
