Del total, 18 son profesores y 6 educadoras de párvulos, quienes se certificaron para apoyar la inducción de maestros nuevos al sistema educativo. Este acompañamiento puede contribuir a enfrentar la escasez y deserción de docentes.   

 

En marzo de 2016 se creó el Sistema de Desarrollo Profesional Docente que estableció un proceso de inducción a través del cual los profesores nuevos o “principiantes” son acompañados por un docente “mentor” con más experiencia.

A seis años de la puesta en marcha de esta ley, la Fundación Impulso Docente analizó su avance. Según cifras del Ministerio de Educación, desde que se promulgó la ley han sido formados como mentores 1.812 docentes y 505 educadoras de párvulos, involucrando una inversión del Estado de $1.602 millones.

En tanto, en la Región de Aysén 24 docentes se han formado como mentores, 18 profesores y 6 educadoras de párvulos.

Existe evidencia robusta sobre los múltiples beneficios que conlleva la mentoría docente, los cuales será abordados en el seminario “Mentoría docente en Chile: ¿en qué estamos y qué hemos aprendido?”, organizado por las fundaciones Impulso Docente, Colunga y Seminarium (inscripciones en impulsodocente.com).

“El país enfrenta un problema de deserción y déficit de docentes importante, y la mentoría puede ser una de las respuestas para abordar este desafío. Según estudios, los docentes dicen que la falta de acompañamiento es una de las principales razones por las que abandonan el aula”, sostiene Bernardita Yuraszeck, directora ejecutiva de la Fundación Impulso Docente.

Si bien el número de docentes certificados como mentores es un avance importante para el sistema educativo, la cifra de profesores “principiantes” que han sido acompañados sigue siendo baja: 263 docentes y 16 educadoras de párvulos en todo Chile, 3 de ellos de la Región de Aysén.

“La mentoría se va instalando como parte de la cultura en los establecimientos y es importante valorar los esfuerzos que se han hecho, pero es crítico avanzar hacia una siguiente etapa y empujar con más fuerza que todos los docentes nuevos sean acompañados por un mentor”, dice Yuraszeck.

Agrega que “la pandemia nos ha dejado muchos aprendizajes, y frente al retorno a clases presenciales, la mentoría también abre oportunidades porque su foco es, precisamente, que profesores con más experiencia transmitan esos aprendizajes a los docentes que están partiendo, lo que debe ser aún más complejo en este contexto”.