Desde pre kínder hasta cuarto año medio fueron parte de esta instancia que rescata los pilares fundamentales de la enseñanza en el colegio Sagrada Familia de Puerto Aysén: Mente, emoción, cuerpo y espíritu.
Con alegría, color y un fuerte sentido de comunidad, los estudiantes y apoderados del establecimiento celebraron una nueva versión de su tradicional festival escolar Latinoamericano, un evento que corona el trabajo desarrollado durante dos meses en la asignatura de Educación Física desde Pre-Kínder hasta Cuarto Año de Educación Media.
Innovación pedagógica al servicio del desarrollo integrativo de los estudiantes del Colegio Sagrada Familia de Aysén.
Detrás de cada presentación artística y motora existe un sólido trabajo pedagógico en el aula fundamentado en la metodología MECE-MAFE. Este innovador enfoque pedagógico estructura el aprendizaje a través de cuatro dimensiones fundamentales:
Mente: Comprensión profunda y conocimiento cultural de las distintas expresiones de baile.
Emoción: Conexión genuina de los estudiantes con sus propias vivencias y sentimientos.
Cuerpo: Desarrollo integral de la motricidad y la expresión corporal a través de la danza.
Espíritu: Dimensión que busca reconocer y valorar la trascendencia de lo aprendido.
“Maravillados y felices, porque este Festival Latinoamericano representa una trayectoria en el trabajo de los docentes en distintos ámbitos, pero en especial los de Educación Física. Uno ve aquí cómo se puede desarrollar también nuestro modelo educativo: mente, emoción, cuerpo y espíritu, en un despliegue que es de un trabajo en equipo de los docentes tan grande para generar escenografías preciosas y los estudiantes conectados con nuestra América, a través de los bailes ancestrales de las distintas tribus y también las distintas civilizaciones, con el apoyo permanente de nuestros padres y apoderados”, destacó la representante legal del colegio, María Libia Rueda.
Una celebración que une a toda la comunidad
El punto culminante de estos Objetivos de Aprendizaje se tradujo en una jornada inolvidable compartida por toda la comunidad escolar. Mientras el gimnasio del establecimiento albergaba las presentaciones artísticas y dancísticas de los diversos cursos —con una masiva y entusiasta asistencia de apoderados disfrutando de la cultura del baile—, los patios se llenaron de vida gracias a los stands de juegos organizados por los padres. Estos espacios permitieron compartir la cotidianeidad y fortalecer los lazos de fraternidad.
“Muy contenta, alegre, feliz, emocionada. Uno se emociona igual con los niños que bailan, que participan, que se ven hermosos con su vestimenta; también la alegría de los papás y el apoyo de ellos. Todo muy emocionante. Hasta cuarto medio, pero nos dividimos por grupos. Yo preparo desde primero básico hasta sexto básico. Mis colegas, desde séptimo y octavo, y enseñanza media se vienen dos profesores igual. Todo un trabajo en equipo, desde el director hasta los apoderados, que constantemente estuvieron diciéndonos el tema de los trajes, abordando situaciones puntuales. Pero no, todo súper bien. Es un trabajo, pero en equipo, excelente”, señaló una de las profesoras de educación física, Karen Ríos.
Francisca Mansilla y Pía Soto del Cuarto año media A, con gran emoción manifestaron que, “fue muy bonito recordar todo, vivir todo. Es muy hermoso. El ensayo y todos juntos de nuevo fue muy lindo para nosotras, volver a tener el curso así unido. El último baile, así que lo disfrutamos mucho. Se lo dedico a mi mamá y yo sé que a mi compañera también”.
Jennifer Figueroa, una de las apoderadas que con gran emoción y feliz disfrutó de la actividad, comentó, “como siempre, los profesores de alguna manera logran una buena organización, los alumnos, los papás, que a pesar de algún inconveniente que hubo con el tema del tráfico, sacaron la cara y, en realidad, la gala estuvo maravillosa, como todos los años. Un show espectacular. O sea, en realidad, no solamente enfocarse en los bailes chilenos, sino que en Latinoamérica en general, hace que los niños igual conozcan otras culturas. Entonces, me parece excelente”.
Inspirados en el ejemplo de la Sagrada Familia de Nazaret, donde Jesús crecía en edad, gracia y sabiduría, la gran Familia Josefina demostró una vez más que el deporte, el arte y la formación valórica van de la mano para estrechar los vínculos que sostienen a nuestra comunidad educativa.
