La iniciativa, promovida desde la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación, busca transformar más de una década de inversiones en descontaminación en una política pública de largo plazo, articulando el trabajo de los sectores de Ciencia, Energía y Medio Ambiente.
La Región de Aysén comenzó a dar forma a un nuevo instrumento para enfrentar uno de sus principales desafíos ambientales y sanitarios. La Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTCI) del Consejo Regional acordó recomendar al Gobernador Regional la elaboración de una Estrategia Regional de Calidad del Aire (ERCA), iniciativa que permitirá orientar de manera coordinada las políticas e inversiones destinadas a mejorar la calidad del aire en todo el territorio regional. La propuesta fue aprobada por unanimidad de los consejeros presentes y será desarrollada mediante una comisión ampliada con participación de los sectores de Ciencia, Energía y Medio Ambiente.
El acuerdo surge tras la presentación de la actualización del Estudio Regional de Calidad del Aire, desarrollado por el Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia (CIEP), cuyos resultados evidencian que la contaminación atmosférica afecta a diversas localidades de Aysén y constituye un problema de salud pública que trasciende las enfermedades respiratorias, debido a sus impactos cardiovasculares e inmunológicos. El estudio incorporó además un amplio proceso participativo que reunió más de 250 propuestas ciudadanas para orientar una futura estrategia regional.
El presidente de la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación, el consejero regional Benjamín Infante, destacó que la creación de la ERCA permitirá dar un nuevo paso en la política regional de descontaminación.
«Durante los últimos diez años el Gobierno Regional ha invertido más de 19 mil millones de pesos en iniciativas para descontaminar Aysén. Esa inversión ha sido fundamental, pero no ha contado con un instrumento regional de planificación que permita definir prioridades, coordinar esfuerzos y evaluar resultados. La Estrategia Regional de Calidad del Aire viene precisamente a fortalecer ese trabajo y darle una visión de largo plazo.»
Infante señaló que la evidencia científica presentada por el CIEP demuestra que la contaminación atmosférica ya no puede abordarse únicamente desde la realidad de Coyhaique, sino que requiere una mirada regional capaz de reconocer las distintas condiciones que enfrentan las comunas y localidades de Aysén.
«Hoy contamos con información científica, experiencia acumulada y una ciudadanía que ha participado activamente proponiendo soluciones. Es el momento de convertir ese conocimiento en una política pública permanente que permita planificar mejor las inversiones y avanzar con mayor eficacia hacia una región con un aire más limpio.»
Durante la sesión, el equipo investigador presentó una propuesta estructurada en cuatro grandes ejes: transición energética equitativa; fortalecimiento institucional y coordinación territorial; monitoreo e información permanente; y educación ambiental con participación ciudadana, elementos que servirán como base para la construcción de la futura estrategia.
El consejero regional valoró además que la elaboración de la ERCA se realice mediante un trabajo intersectorial, integrando al Consejo Regional, el Gobierno Regional, la comunidad científica y los servicios públicos vinculados al medio ambiente, la energía y la salud.
«La buena política pública se construye cuando las decisiones se toman sobre la base de evidencia. Aysén tiene una comunidad científica de excelencia y un Gobierno Regional que ha demostrado voluntad para invertir en descontaminación. La Estrategia Regional de Calidad del Aire permitirá unir ambos esfuerzos y entregar una hoja de ruta común para los próximos años.»
La futura ERCA se enmarca además en los lineamientos del Plan de Adaptación Regional al Cambio Climático y busca consolidar una gobernanza regional que otorgue continuidad a las políticas de descontaminación, fortalezca la coordinación institucional y asegure que las futuras inversiones respondan a objetivos compartidos y medibles. Con ello, el Consejo Regional aspira a que Aysén cuente por primera vez con un instrumento de planificación que permita transformar la evidencia científica en decisiones públicas sostenidas en el tiempo.
