El Servicio recordó que es frecuente observar ejemplares juveniles en zonas bajas durante su proceso de aprendizaje de vuelo e hizo un llamado a no intervenir, salvo que presenten signos evidentes de lesión o enfermedad.
El Servicio Agrícola y Ganadero, realizó un llamado a la comunidad solicitando respetar el proceso natural de aprendizaje de los cóndores juveniles, especialmente durante el invierno, época en que es más frecuente observarlos posados a orillas de caminos, en laderas de cerros o sobre rocas cercanas a lagos y ríos.
El cóndor andino (Vultur gryphus), una de las especies emblemáticas de la fauna silvestre chilena y la tercera ave de mayor envergadura del mundo, utiliza las corrientes de aire ascendentes y descendentes para desplazarse mediante el planeo. Cada pareja cría un solo polluelo, el que permanece bajo el cuidado de sus padres hasta aproximadamente los dos años de edad, periodo durante el cual desarrolla las habilidades necesarias para volar de manera autónoma.
En este contexto, el encargado regional de Recursos Naturales Renovables del SAG Aysén, Guillermo Díaz Parada, explicó que durante esta etapa de aprendizaje es frecuente que ejemplares juveniles sean observados en zonas bajas.
«En esta época, los ejemplares juveniles que están aprendiendo a volar, siempre acompañados de sus padres; ingresan en una corriente fría, que es descendente, obligándolos a aterrizar en un lugar abierto. Esto explica que, en ocasiones, sean observados caminando junto a caminos o permaneciendo en laderas o rocas mientras esperan condiciones favorables para retomar el vuelo», señaló.
El profesional agregó que “los cóndores juveniles pueden diferenciarse de los adultos por su plumaje completamente café o café con negro en las alas, ya que aún no presentan la coloración característica de los ejemplares adultos”.
Frente a este tipo de avistamientos, el SAG enfatizó que no es necesario intervenir cuando el ave camina normalmente, no presenta lesiones visibles o permanece posada mientras espera condiciones favorables para emprender el vuelo. Asimismo, recomendó mantener una distancia mínima de 10 metros si se desea fotografiar al ejemplar, evitar perseguirlo y permanecer el menor tiempo posible en el lugar para no generar estrés.
No obstante, si el ave presenta una o ambas alas caídas, dificultad evidente para desplazarse, permanece echada sin reaccionar ante la presencia de personas o evidentes lesiones como fracturas o sangrado, corresponde informar oportunamente al SAG (Contacto.aysen@sag.gob.cl WhatsApp +56 938663611) para que profesionales del Servicio evalúen la situación y adopten las mejores medidas.
Al respecto, el director regional (S) del SAG Aysén, Óscar Videla Pérez, reiteró el llamado a la comunidad a conducir con precaución por las rutas de la región y a respetar los procesos naturales de la fauna silvestre.
«El llamado es a observar a estos ejemplares desde la distancia y evitar intervenir en un proceso natural para la especie. Solo cuando existan signos evidentes de lesión o enfermedad corresponde dar aviso al SAG y/o a Carabineros de Chile, lo que en conjunto coordinarán la mejor acción a realizar, que permita proteger adecuadamente a esta emblemática especie de nuestra fauna silvestre», indicó la autoridad regional.
Finalmente, recordó que el conocimiento del comportamiento natural de la fauna silvestre es fundamental para su protección y conservación y reiteró que, ante la presencia de un cóndor juvenil aparentemente sano, la mejor forma de contribuir a su protección es observarlo a distancia y permitir que continúe su proceso natural de aprendizaje.
