Alergia a mascotas: ¿cuándo consultar para evitar complicaciones respiratorias?

Fernando Cornejo

 

  • No diagnosticar o tratar oportunamente una alergia a mascotas puede aumentar el riesgo de infecciones respiratorias como sinusitis crónica y agravar enfermedades como el asma y rinitis.

Cada vez más personas conviven con perros y gatos como parte de su vida diaria. Sin embargo, cuando aparecen estornudos frecuentes, congestión nasal, picazón de ojos o tos después del contacto con una mascota, es posible estar ante un caso de alergia y debe ser tratada.

“Es frecuente normalizar estos síntomas o atribuirlos a otras causas, pero si se repiten o aparecen de manera persistente tras el contacto con una mascota, hay que consultar para confirmar el diagnóstico de alergia a mascotas. Hoy contamos con alternativas que permiten controlar la enfermedad y, en la mayoría de los casos, mantener una buena calidad de vida sin tener que dejar de convivir con perros o gatos”, explica la Dra. María Pía Zañartu, inmunóloga del Programa de Alergias de Clínica Universidad de los Andes.

No es el pelo: qué provoca realmente la alergia a las mascotas

Aunque muchas personas creen que la alergia a las mascotas se produce por el pelo de perros y gatos, en realidad la reacción alérgica ocurre por proteínas presentes en la saliva, la caspa, la orina y otras secreciones de estos animales. Estos alérgenos pueden permanecer en el ambiente y adherirse a muebles, alfombras, ropa y otras superficies, por lo que los síntomas pueden persistir incluso cuando la mascota no está presente.

 

“Cuando la alergia no se controla adecuadamente, la inflamación persistente de las vías respiratorias puede favorecer infecciones respiratorias recurrentes, aumentar el riesgo de sinusitis crónica y desencadenar o agravar crisis de asma o rinitis en personas susceptibles”, señala la especialista.

 

¿Qué síntomas no deberías normalizar? Señales de alerta

Consulta a un especialista en alergias si los síntomas aparecen de forma repetitiva, empeoran con la exposición a perros o gatos, o afectan tus actividades cotidianas:

  • Estornudos frecuentes, congestión o goteo nasal persistente.
  • Picazón en la nariz, la garganta o los ojos.
  • Ojos rojos, llorosos o con picazón.
  • Tos persistente o despertares nocturnos por síntomas respiratorios.
  • Silbidos al respirar, sensación de falta de aire u opresión en el pecho.
  • Brotes de urticaria, eccema o picazón tras el contacto con animales.

 

Cómo se confirma el diagnóstico

El diagnóstico comienza con una evaluación clínica detallada y puede complementarse con pruebas específicas, como el test cutáneo (prick test) o exámenes de sangre para detectar anticuerpos IgE frente a distintos alérgenos.

 

“Estas evaluaciones permiten identificar qué alérgeno está provocando los síntomas y definir el tratamiento más adecuado para cada paciente, considerando la intensidad de la enfermedad y sus necesidades”, explica la Dra. Zañartu.

En muchos casos, la alergia puede controlarse mediante una combinación de medidas para disminuir la exposición a los alérgenos y un tratamiento médico adecuado.

Algunas recomendaciones prácticas para seguir en la casa son:

  • Evitar que la mascota ingrese al dormitorio.
  • Ventilar diariamente los espacios interiores.
  • Lavar con frecuencia la ropa de cama y las fundas.
  • Aspirar regularmente utilizando sistemas de buena filtración.
  • Mantener limpios los espacios donde permanece la mascota.
  • Evitar el humo del tabaco y otros contaminantes intradomiciliarios.

 

Cuando los síntomas lo requieren, el tratamiento puede incluir antihistamínicos, corticoides nasales y medicamentos para aliviar las molestias oculares, bronquiales y oculares. En pacientes seleccionados, también puede indicarse inmunoterapia alérgena‑específica. “Este tratamiento busca inducir tolerancia frente al alérgeno y modificar la evolución de la enfermedad, por lo que puede ser una alternativa muy beneficiosa para algunos pacientes”, concluye la Dra. María Pía Zañartu.

 

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