Señor director:

Fernando Cornejo

 

 

Los resultados alcanzados por Chile en la medición PISA 2025 que evidenciaron el retroceso de nuestros niños y niñas en lectura y matemáticas, vuelven a poner sobre la mesa la urgencia de revisar qué estamos haciendo y qué debemos mejorar como país.

 

Entre los análisis conocidos estos días, destaca el de un grupo de académicos de la Universidad de Chile que plantea que, en comparación con la OCDE, Chile presenta una desventaja de aproximadamente tres años de aprendizaje —uno en lenguaje y dos en matemáticas—. Son cerca de mil días que, como sociedad, necesitamos recuperar.

 

La educación parvularia nos ofrece una oportunidad irrepetible para comenzar a revertir esa brecha. La neurociencia ha estudiado y demostrado que, en su primera infancia, los niños y niñas cuentan con una ventana única en la que su desarrollo cerebral y físico se pone a disposición del aprendizaje y se potencia a través del juego. Es en esta etapa donde exploran su entorno, aprenden a relacionarse y cultivan las habilidades que mañana los llevarán, por ejemplo, a dominar las matemáticas y la lectura.

 

No podemos dejar pasar estos “mil días milagrosos”. Cada minuto de estímulo que un niño o niña tiene en una sala cuna y jardín infantil, mostrará sus reales efectos no solo en mediciones como PISA, sino que en el desarrollo integral de Chile y sus habitantes.

 

 

María Paz Oyarzún M.

Directora Ejecutiva

Fundación Integra

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