- Cambios importantes en el ánimo o la conducta, aislamiento, expresiones de desesperanza y pérdida de interés por actividades habituales pueden ser señales de que un niño, niña o adolescente necesita apoyo. Especialista llaman a las familias y comunidades a preguntar, escuchar sin juzgar y buscar ayuda oportunamente.
Hablar, escuchar y acompañar puede hacer una diferencia. En el marco de las acciones de prevención del suicidio, la red pública de salud está reforzando el llamado a madres, padres, cuidadores, establecimientos educacionales y comunidad a prestar atención a los cambios emocionales y conductuales de niños, niñas y adolescentes y a no minimizar aquellas señales que indiquen que algo puede estar ocurriendo.
En este contexto, el Hospital y el COSAM de Puerto Aysén, hicieron un llamado a la comunidad a fortalecer el diálogo, considerando que cuando niños y jóvenes encuentran espacios seguros para expresar lo que sienten y cuando existen vínculos familiares, escolares y comunitarios capaces de acompañarlos, están más dispuestos a pedir ayuda.
Entre las señales que requieren atención, comenta el profesional Matías Reyes, Sicólogo del COSAM de Puerto Aysén, se encuentran: cambios importantes respecto de la conducta habitual, como aislamiento, abandono de actividades que antes disfrutaban, alteraciones significativas en el ánimo, el sueño o la forma de relacionarse, expresiones de desesperanza y referencias a desaparecer, morir o no querer continuar.
Una de las principales materia de consulta de las familias que se ven impactadas por este tipo de casos es cómo acercarse, por lo que el profesional refuerza: “La recomendación es hacerlo desde la preocupación genuina y no desde el juicio: preguntar directamente cómo se siente la persona, escuchar antes de entregar soluciones y evitar frases que minimicen lo que está viviendo”, comenta Reyes.
Otro de los aspectos a considerar cuando un niño, niña o adolescente expresa que se quiere morir, manifiesta intención de hacerse daño o presenta una situación de riesgo inmediato, la indicación es no dejarlo solo y buscar ayuda profesional de inmediato ó acudir al Servicio de Urgencia, especialmente cuando existe riesgo inmediato de autoagresión o suicidio.
El profesional, además enfatiza que la prevención no depende únicamente de los equipos de salud. La familia, los establecimientos educacionales y la comunidad también cumplen un rol fundamental. Conversaciones cotidianas, vínculos afectivos, rutinas, espacios seguros, actividades deportivas o culturales y la posibilidad de sentirse parte de un grupo pueden transformarse en factores protectores.
En este contexto, la directora (S) del Hospital de Puerto Aysén, Natalie Duffau Alvear, indicó: “La prevención del suicidio en niños, niñas y adolescentes es una responsabilidad compartida. Como Red Asistencial y nosotros como Hospital de Puerto Aysén, reafirmamos nuestro compromiso de visibilizar la salud mental en la comunidad y fortalecer el acompañamiento oportuno durante la adolescencia, trabajando de manera coordinada con las familias y en los contextos educativos”
Cabe destacar que la red asistencial contempla distintos niveles de atención, desde la atención primaria y los dispositivos comunitarios de salud mental hasta la atención de urgencia cuando la situación así lo requiere. El acompañamiento puede incluir evaluación, derivación y continuidad de los cuidados según las necesidades de cada persona.
En tanto, para orientación y apoyo en salud mental también se encuentra disponible la línea *4141, considerada dentro de los canales de apoyo para niños, niñas y jóvenes.
Finalmente desde el Hospital de Puerto Aysén y el COSAM la invitación es a no enfrentar estas situaciones en soledad: sino preguntar, escuchar, pedir ayuda a tiempo y activar las redes disponibles también puede proteger una vida.
